Ahorras-o-inviertes

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Lo que nos sirve un día puede que al cabo de cierto tiempo no lo haga ya tan satisfactoriamente. Es lo que ha pasado con las soluciones de rentabilidad fija y con el modelo general… pero a pesar de los cambios, ¿hay alguna manera de que podamos mantener una rentabilidad alta?

Todos tenemos que adoptar cambios de mentalidad en los tiempos que vivimos porque el mundo también cambia, obviamente. Hablemos más en concreto de nuestros ahorros y de la manera en la que desde siempre hemos intentado sacarles partido. Buscábamos confort en activos de renta fija, que nos proporcionaban unas rentabilidades  adecuadas y un bajo riesgo, pero esto ha cambiado. Ahora tenemos que hacer un tránsito: de ahorrador a inversor.

No significa ser especulador, si no optimizar y derivar una parte de nuestros ahorros a otros activos que sí que van a darnos rentabilidad, para intentar obtener una situación ventajosa a medio y largo plazo. Tenemos que buscar, además, rentabilidades superiores a la media del mercado, porque eso es lo que nos aporta valor.

Han bajado drásticamente los tipos de interés, que ya nos dejan de resultar ventajosos.

Veamos algún ejemplo de este cambio de modelo de rentabilidad que comentamos. Hace 3 años el Bono del Estado estaba a máximos históricos y, por tanto, los depósitos bancarios nos ofrecían retornos muy razonables: rentabilidades del 3, 4 y hasta 5 %. Esto nos hacía innecesario asumir riesgos; porque la ganancia ya era aceptable. Esa situación, no muy lejana en el tiempo, ha cambiado.

Han bajado drásticamente los tipos de interés, que ya nos dejan de resultar ventajosos, y esta es una tendencia que lejos de revertirse se va a mantener el mercado al menos 3 o 4 años. Con estos tipos muy tendientes a 0 o incluso en emisiones con rentabilidad negativa sólo nos queda una opción si queremos sacar partido a nuestro dinero: cambiar la fórmula que nos había servido hasta este momento.

Ahorro e inversión

Llegados a este punto vale la pena recordar que no hablamos de lo mismo cuando hablamos de ahorro que cuando nos referimos a inversión. Para poder hacer una inversión tenemos que haber acumulado un patrimonio anteriormente. Debemos buscar una solución para la constitución de ese patrimonio mediante productos de ahorro y también buscar soluciones a nivel de inversión para optimizar nuestro capital.

Calibrando las opciones

Hay varias opciones cuando queremos buscar ayuda en la gestión de nuestro patrimonio.

Una y muy habitual es hacerlo a través de las entidades bancarias. Tú tienes un dinero y buscas una solución para optimizarlo. Seguramente la entidad te irá persiguiendo hasta el momento en que se han instrumentado la operación, hasta el momento que han conseguido que pongas su dinero en uno de sus productos. Ahí acaba el trabajo del banco, porque como muchos hemos comprobado no hay un seguimiento, no te están avisando de esa evolución ni de las oportunidades de inversión que puede generar el mercado en el transcurso de esa inversión.

Tenemos el derecho de estar informados de las oportunidades ventajosas que puedan surgir para nuestras inversiones.

Otra opción es la de trabajar con agentes independientes. Profesionales del ahorro e inversión que realmente funcionan al revés que los bancos en este sentido: empiezan su trabajo cuando se ha firmado la operación. Ese agente se encarga de la gestión, de revisar trimestralmente cómo van las operaciones para ver si hay que tomar decisiones, aprovechar oportunidades del mercado o cambiar estrategias para maximizar nuestros rendimientos. Como propietarios de nuestro dinero tenemos el derecho de estar informados de las oportunidades ventajosas que puedan surgir, y el agente que nos gestiona el patrimonio tiene la responsabilidad y deber de asegurarse de que nos da esa información. Se trata de invertir nuestro capital de ahorro de forma rentable para nosotros.

¿Cómo sé si estoy teniendo una buena rentabilidad de mis ahorros?

Si realmente tenemos la duda de si estamos sacando la máxima rentabilidad a nuestros ahorros, lo primero que debemos hacer es analizar la situación. Podemos contar con ayuda profesional para hacer ese análisis y ver si estamos en una buena situación o si podríamos mejorarla en cualquier sentido. Si estamos instrumentado con un nivel de riesgo alto y nos está dando una rentabilidad sustancialmente inferior a la media del mercado es que lo tenemos mal invertido. Ese es el primer paso. En la mayor parte de los casos sólo hace falta un poco de orientación para poder analizar nuestras inversiones y darnos cuenta de que estamos en una situación que nos perjudica o que podríamos mejorar.

Es importante que tengamos el “nivel de insomnio” bien ajustado a nuestras posibilidades y situaciones personales. 

En este primer diagnóstico, es importante buscar el asesoramiento de un profesional que nos haga una auditoría para ver cómo tenemos nuestra situación de ahorro e inversión, que recabe información de si esa distribución de activos y esa exposición al riesgo que tenemos encaja con nuestro perfil de riesgo en este momento. Es importante que tengamos el “nivel de insomnio” bien ajustado a nuestras posibilidades y situaciones personales: esto es, que no asumamos más riesgo del que podemos y que nos sintamos realmente tranquilos con nuestras inversiones.