¿Impuesto de sucesiones o Planes de Pensiones?

Cuando se cobra un Plan de Pensiones, ya sea el propio partícipe o un beneficiario, la tributación se hace a través del Impuesto por la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Aparentemente, esto no es una ventaja porque cuando el parentesco del que cobra el Plan de Pensiones es muy cercano (cónyuge, hijos o ascendientes), la tributación sería más ventajosa si fuera a través del Impuesto de Sucesiones, que además, según la Comunidad Autónoma de residencia, la tributación podría ser mínima.

Sin embargo, como los Planes de Pensiones Individuales tributan por IRPF, lo único que debe planificar la persona que lo recibe es cobrarlo en el momento en el que sus ingresos son menores para minimizar la tributación.

¿Pero es posible que haya alguna opción de cobro del Plan de Pensiones que resulte más beneficioso por IRPF que por Sucesiones?

Sí, cuando el parentesco de herencia es de segundo grado o tercero, el Impuesto de Sucesiones deja de tener exenciones y según la Comunidad Autónoma de residencia, los coeficientes de gravamen aplicados implican una tributación que puede llegar a ser muy superior a lo que genera de tributación el IRPF.

De esta forma, cuando una persona de edad avanzada piensa dejar su herencia a un familiar como un sobrino o un primo, puede resultar más ventajoso dejar el patrimonio a través de un Plan de Pensiones Individual.

¿Qué debe hacer la persona para conseguir este mejor tratamiento fiscal?

Solo precisa darse de alta en un Plan de Pensiones Individual, aunque ya esté jubilada y tenga edad superior a 65 años. Y a partir de aquí, ir aportando al Plan de Pensiones todo el capital que piense que no va a necesitar y con el que quiere beneficiar a sus herederos –recordemos que se puede aportar dinero con un máximo de 8.000€ anuales-, consiguiendo una deducción en su IRPF al reducir la base imponible del impuesto. Y puede continuar cada año con la misma operación.

Si esta persona tuviese la pensión máxima de la Seguridad Social, sobre 36.000€ anuales, implicaría un tipo marginal del 30% en el IRPF consiguiendo así un ahorro de 2.400€ cada año.

¿Y cuál sería la ventaja para sus herederos?

  • Si los ingresos de su situación laboral no son elevados, pueden tener un tipo impositivo reducido y cuyo marginal no supere el 30%.
  • Si sus ingresos son bajos y no alcanzan los 20.000€ anuales pueden estar en el 19% o incluso menos.
  • En caso de que estén sin actividad laboral solo tributarían por lo que percibiesen de herencia a través del Plan de Pensiones.

En estos casos, periodificando el cobro según la cuantía a percibir en 1, 2 o 3 años es muy posible que el tipo impositivo no exista o que no supere el 19%.

Por lo contrario, fuera cual fuese la situación laboral de los herederos, con el Impuesto de Sucesiones cuando el grado de parentesco es lejano y según cuál sea el patrimonio preexistente del heredero, no será difícil terminar tributando por encima del 30% del capital a percibir.

Así que aunque no se pueden sacar conclusiones definitivas, lo que sí es cierto es que analizando las circunstancias de la persona que quiere transmitir su patrimonio y la de los beneficiarios a quienes se desea dejar la herencia, se puede planificar el conseguir una tributación favorable.

Es posible que si le explicamos a una persona ya jubilada que se haga un plan de pensiones se extrañe de forma notable por tal ofrecimiento, pero si se tienen en cuenta los diferentes criterios que hemos explicado, sin duda surgirán interesantes opciones para canalizar su inversión.