Invalidez y dependencia, similitudes y diferencias

Pensar en la protección personal no es habitual salvo que tengamos algún problema familiar cercano, y muchas veces, cuando ocurre, las soluciones son costosas y lamentamos no haber previsto alguna cobertura en el pasado.

Y es que por lo general, somos muchos los afortunados que vivimos la mayor parte de nuestra vida sin grandes contratiempos, ni alteraciones significativas de salud. En consecuencia, vemos la invalidez o la dependencia como problemas ajenos y no planificamos qué es lo que haríamos si llegásemos a estar en alguna de estas situaciones.

¿Qué es la invalidez?

La invalidez es la situación de incapacidad que dificulta o impide a la persona llevar una vida normal, y en el ámbito laboral, poder realizar sus funciones habituales.

Existen 3 grados principales:

  • 1. Invalidez Parcial. Afecta solo a una parte de nuestro cuerpo, pero no nos impide seguir desarrollando nuestra actividad profesional habitual.
  • 2. Invalidez Permanente Total. Nos incapacita para nuestra profesión habitual, pero podríamos seguir realizando otra actividad diferente.

Hasta aquí nada se asemeja a la dependencia dado que en estas situaciones podríamos seguir con nuestra autonomía personal.

  • 3. Invalidez Permanente absoluta. Nos incapacita para cualquier tipo de trabajo y aunque no esté relacionado con la dependencia, probablemente en esta situación podríamos necesitar ayuda de otras personas para poder realizar ciertas actividades de la vida diaria.

Estas son las principales relaciones, aunque Invalidez y Dependencia siguen valoraciones diferentes.

¿Cómo se gradúa la Dependencia?

Existen 3 niveles según la ayuda que la persona precise para realizar varias actividades básicas:

  1. Gran dependencia. Se precisa de ayuda varias veces al día y la persona tiene una pérdida total de la autonomía física, mental, intelectual o sensorial. Necesita apoyo indispensable.
  2. Dependencia severa. Se precisa de ayuda 2 o 3 veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador.
  3. Dependencia moderada. Se precisa ayuda al menos una vez al día.

Mientras somos jóvenes, pensar en todo esto nos cuesta trabajo, y creemos que solo un accidente puede llevarnos a estas situaciones de dependencia. No buscamos soluciones. Y sin embargo es el mejor momento. ¿Por qué?

Porque este tipos de seguros debemos hacerlos cuando estamos bien de salud. Si esperamos a que ocurra cualquier contratiempo, las Aseguradoras ya no nos admitirán, y cuanto antes empecemos también tendremos un coste inferior, será más asumible e incluso nos ayudará a que con el tiempo nos cueste menos.

¿Qué debemos saber?

Los Seguros de Invalidez son complementos del seguro de vida o de accidentes, y con ellos se prevé un pago de un capital que no siempre es suficiente para complementar la pensión que se percibiría por la Seguridad Social.

El Seguro de Dependencia debe ser independiente al de vida y cubrirte, por tanto, solo si llegas a encontrarte en alguno de los niveles descritos anteriormente.

Pero los seguros de dependencia hay que revisarlos bien porque en ocasiones te encuentras con:

  • Dejas de estar cubierto a los 65 o 70 años, cuando realmente más puedes empezar a necesitarlo.
  • Solo te dan un capital que no sirve para generar una renta suficiente y vitalicia.
  • No te ayudan en la dependencia moderada.

Y con solo una dependencia moderada, a veces surgen problemas importantes en las familias para ayudar a la persona que lo necesita ya que se requiere una especialización que no se tiene o un tiempo del que en muchos casos no se dispone.

La dependencia moderada

En Howden Iberia aseguramos la ayuda domiciliaria en situaciones incluso de dependencia moderada con claras ventajas como son:

  • Orientación personal y familiar para adaptar la solución más adecuada a lo que cada persona precise.
  • Asesoramiento en trámites y gestiones con la administración.
  • Ayuda domiciliaria con 240 horas gratuitas.

Y otras muchas ventajas adicionales de apoyo como son curas a domicilio, higiene personal, peluquería a domicilio, o incluso algo tan especial como el acompañamiento.