mayores-de-65-anos-los-seguros-que-mejoran-la-calidad-de-vida

Con los seguros y la previsión personal, al alcanzar la edad de 65 años los propios interesados se despreocupan de su protección y los aseguradores no inciden en su actividad comercial y de asesoramiento sobre ellos, cuando realmente hay muchas necesidades sin resolver y ventajas fiscales y de servicios que se podrían conseguir:

¿En qué aspectos los mayores de 65 años pueden encontrar ventajas en el seguro y que beneficios les puede reportar?

SALUD

El seguro médico privado no es barato, pero a ciertas edades se encarece sensiblemente, no obstante, para personas senior existen modalidades que complementan a la Seguridad Social de forma que sin contemplar la hospitalización ni las intervenciones quirúrgicas, facilita la asistencia extrahospitalaria, y de esta forma a un precio sensiblemente más económico, permite acudir libremente al médico general y a los especialistas que desee, aunque con un número limitado de veces al año.

ACCIDENTES HUESOS ROTOS

Aunque a ciertas edades las actividades deportivas y de ocio que se realizan no son de gran riesgo, sin embargo en ocasiones con poco que ocurra, o incluso una simple caída, puede provocar una fractura que aunque esté cubierto por la Seguridad Social, pueden surgir gastos asociados y necesidad de rehabilitación de forma que recibir una ayuda económica permite llevar el problema con mejor expectativa de solución. Este seguro proporciona ante fracturas y quemaduras un capital (limitado a 3.000 o 5.000 €) pero que permite al interesado destinarlo a una mejora de su asistencia sanitaria y a cubrir los gastos derivados de esta situación.

RENTAS VITALICIAS

La pensión que perciben los jubilados no siempre es tan alta como se necesita, sin embargo no es difícil que se disponga de un patrimonio que realmente no está generando ingresos e incluso lo que conlleva su mantenimiento, son importantes gastos e impuestos. Por ello transformar este patrimonio en una renta ayuda a mejorar el poder adquisitivo del interesado.

Si además, tiene más de 65 años, hay una ventaja fundamental: no se pagan impuestos por las plusvalías que se generen de la venta del patrimonio. Para conseguirlo, solo es necesario constituir la renta vitalicia dentro de los 6 meses siguientes a la venta, y se exime del impuesto hasta un patrimonio máximo de 240.000 €, si el patrimonio fuese mayor la exención se limita a lo que se produzca hasta esta cuantía.

Y la renta vitalicia que se constituye solo tributa el 20% de lo que se perciba, entre 65 y 70 años, y a partir de esta edad solo tributa el 8% de la renta, lo cual sin duda es otro beneficio adicional a destacar.

DECESOS

Aunque cada vez es más frecuente formalizar el seguro de defunción a edades jóvenes, tampoco es tan difícil llegar a edades superiores a los 60 o 65 años y no haber contratado nunca este seguro. Si esto es así, aún estamos a tiempo, y de dos formas diferentes. Pago anual aunque no debemos descuidarnos porque superando los 65 o 70 años puede ser el límite de contratación, pero si ya hemos dejado atrás estas edades lo podemos hacer de pago único. ¿Cómo funciona? Pagamos una prima única que permite garantizar el servicio de defunción cuando se produzca y lo que pagamos al comienzo hace que ya no se vuelva a pagar nunca más, y cubriendo todos los gastos según los usos y costumbres del lugar y aunque sea necesario el traslado del fallecido si ocurriese fuera del lugar de residencia habitual.

DEPENDENCIA

Si alguien se llega a encontrar en situación de Dependencia severa o Gran dependencia, la pensión de la Seguridad Social es posible que no cubra todos los gastos que se pueden precisar, y las ayudas oficiales que pueden existir, no son lo ágiles que el necesitado requiere ni alcanzan la cuantía suficiente como para que resuelva el problema con el que el afectado y su familia se pueden encontrar.

Sin duda, lo ideal es contratarlo cuanto antes mejor, pero incluso hasta los 70 o 75 años aún puede ser posible formalizar el seguro, que lo que se destina para esta protección desgrava en el IRPF del interesado reduciendo la base imponible, con lo que si el tipo marginal es de un 30% el ahorro que se produce es importante, y además posteriormente si por cualquier circunstancia se llega a producir la dependencia el interesado percibirá una renta, que le ayudará  económicamente ante la nueva situación que se produce. (más información)

PLANES DE PENSIONES

¿Pero si ya estoy jubilado? Pues, aun así, por ejemplo, si la persona quiere transmitir una herencia según el parentesco con el heredero, cuanto más lejana sea la consanguineidad más probable es que pueda ahorrarse impuestos el interesado tributando por IRPF por lo que perciba del plan que lo que tributaría por sucesiones de no constituir este instrumento de ahorro. Conviene analizarlo con cuidado, pero según unas circunstancias personales puede resultar más positivo, y con lo que se aporte al plan de pensiones se consigue a su vez, con el límite del 30% de los rendimientos netos (y 8.000 € como máximo) un ahorro que según la cuantía de la pensión puede ser del 30%.

¿Se nos olvida algo?

Pues no, quizás lo más importante, y no es poco, es lo apuntado, aunque no nos olvidemos que: la vivienda, el coche, y otras propiedades necesitarán igualmente de una protección, pero el hecho de la edad no solo no debe servir para relajarnos en el análisis de las necesidades de protección, sino que existen claras ventajas que bien aprovechas y según las circunstancias, se puede obtener un ahorro de impuestos y ventajas no siempre conocidas.