Muchas son las actividades laborales que llevan implícito un cierto riesgo:

  • Utilización de maquinaria compleja
  • Viajes frecuentes
  • Manipulación con herramientas que requieran esfuerzo o impliquen probabilidad de producir un corte o daño a causa de un descuido.
  • Instalaciones en las que se realice la jornada laboral, como obras, andamios o similares, que conllevan más peligro que, por ejemplo, el trabajar en una oficina.

Y aunque no incurramos en alguna de las circunstancias anteriores, podemos estar expuestos a otras situaciones que impliquen también un cierto riesgo en nuestra vida cotidiana:

  • Medio de transporte cotidiano que utilizamos.
  • Prácticas deportivas -aunque se sea amateur-.
  • Actividades que realicemos en el tiempo de ocio.
  • Viajes ocasionales

¿Somos conscientes de cómo estamos protegidos ante estos hechos?

EN LA EMPRESA QUE TRABAJAMOS

Es fácil que tengamos un seguro de accidentes pero este seguro suele tener una limitación de capital –que no es demasiado elevado- y tiene pocas coberturas. Generalmente, solo cubre por muerte o invalidez absoluta, y por causas derivadas de la actividad laboral.

SEGURO DE CIRCULACIÓN DE AUTOMÓVIL

El principal inconveniente es que el conductor puede tener limitación de capital asegurado, sobre todo si él mismo es el responsable del accidente. Y por otro lado, el accidente debería producirse con el uso del propio vehículo para tener cobertura.

SEGURO POR LA UTILIZACIÓN DE TARJETAS DE CRÉDITO

Si tienes un accidente en un medio de transporte y has pagado ese desplazamiento con la tarjeta de crédito, el seguro de tu tarjeta te dará cobertura.

Ahora, no todas las tarjetas tienen los mismos seguros. Las coberturas de cada una de ellas varían según el producto contratado y la entidad financiera.

¿Qué otras alternativas de protección tengo?

Sin duda que sí. Por poco dinero estaremos protegidos por un seguro de accidentes de 50.000€ o 100.000€, ahora, tendremos que estar atentos porque será fácil que estos seguros nos cubran por fallecimiento y por invalidez, pero que no tengan en cuenta otras situaciones importantes:

  1. Incapacidad parcial. Que se produzca una merma física que nos reste movilidad o funcionalidad en una parte del cuerpo y estas lesiones tengan o no cobertura por el seguro.
  2. Invalidez profesional. Que los daños personales que se hayan generado sean de tal magnitud que no permitan que podamos seguir realizando nuestro trabajo habitual, aunque podamos hacer otras tareas, y el adaptarnos y conseguir otro trabajo nos resulte complejo, dificultoso y en ocasiones con un alto coste económico para poder conseguirlo.
  3. Asistencia Sanitaria. Aunque la Seguridad Social nos proporcione la asistencia que precisamos, sin duda, muchas veces se precisa un complemento privado que acelere la recuperación.

En definitiva, estos son los 3 puntos que no debemos olvidar y que no siempre están presentes en los seguros que se comercializan a bajo precio. Y es que el seguro se debe revisar ya que aunque no siempre estemos expuestos al mismo nivel de riesgo,  un accidente como indica su propia definición es espontáneo, fortuito, y muchas veces, imprevisible.

Así que no lo dejes al azar, por muy sencillo que pueda parecer, es cuestión de valorarlo y revisarlo profesionalmente.