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La Jubilación es una expectativa que tarde o temprano todos iremos alcanzando, y lo que no cabe ninguna duda es que el sistema público de pensiones, tal cual es, no se podrá mantener en el tiempo, al menos con el mismo nivel protector que existe.

Las reformas que se implementen tampoco parecen sencillas de vislumbrar, y como nos podrán afectar, pero, en cualquier caso, todos deberíamos reflexionar en cual puede ser nuestra situación en el futuro, y planificar un complemento que con seguridad vamos a necesitar.

¿Cuáles son las fórmulas para hacerlo?

Lo fundamental: poder ahorrar o invertir, con mayor o menor cantidad, según las respectivas circunstancias de cada uno, pero destinar una suma dineraria en algo que nos garantice un rendimiento y una acumulación en el tiempo.

Algunos lo harán en inmuebles, otros en fondos de inversión, otros comprando acciones en la Bolsa, los más apasionados poniendo en marcha un nuevo negocio, otros simplemente con imposiciones y depósitos bancarios buscando mayor seguridad, y ¡cómo no! También con seguros y planes de pensiones que pueden tener importantes ventajas fiscales según el instrumento elegido. Y una fórmula no tiene por qué ser la exclusiva, sino saber cómo realizar una combinación adecuada.

Y para todo esto, ¿Cuándo es el momento idóneo?

Pues cualquier momento del año es bueno para planificarlo, aunque a veces el tránsito de alguna fecha parece que nos sirve para coger fuerzas, o impulsar antiguas promesas, o pensar en nuevos proyectos: El año que viene dejo de fumar, después del verano comienzo a estudiar inglés, o me apunto al gimnasio… Y así el tránsito del verano, el día de cumpleaños, el aniversario de boda, o el fin de año, etc., se convierten en fechas históricas repletas de retos personales.

Y hablando de pensiones, con muchas entidades financieras pasa lo mismo, llega el fin de año y hay que captar planes de pensiones, como si el año, todo el año, no fuese un buen momento de planificarlo, y comienza un fuego a discreción:

  • Trae todo lo que tengas en otra entidad y te damos un 4% en efectivo
  • Y si al Cliente le ofrecen irse con el mismo o parecido gancho, intentar retenerlo pagando un similar porcentaje.

Es como una lucha denodada para ver quién es el más alto o más guapo o más fuerte. No tanto de analizar las necesidades y circunstancias del cliente sino captar el mayor dinero posible.

¿Quién no tiene estos mensajes de reclamo?

Pues pocos, la verdad, solo hay que mirar a final de año los escaparates de los Bancos, ¿y el resto del año? Pues ni caso, solo a final de año, y lo hacen de tal forma que provocan incluso que los propios clientes estén pendientes de ello, y hoy están en un Banco y mañana se cambian a otro con tal que cada 2, 3 o 4 años le den el mismo incentivo.

Y lo malo son dos cosas, que habitualmente no se detectan:

MENOR RENDIMIENTO

Lo que te dan en efectivo te lo están cobrando por otro lado, así que muchas veces cuanto más alto es el reclamo, probablemente menor rendimiento esperes a cambio.

EXIGENCIA DE PERÍODO DE PERMANENCIA

Si te dan en efectivo ese premio en % de lo que movilices o no te lleves a otro sitio, nadie te lo da así sin más, sino que ya te exigen un período de permanencia que aunque de dudosa legalidad, dado que realmente no se puede impedir la movilización, pero lo que te han pagado a cambio podrían exigirte, en todo o en parte, su devolución.

Y claro cuando lo que se prioriza solo es captar a cualquier precio sin más, suelen cometerse no pocos fallos y errores, ¿Por ejemplo?:

  • Movilizar a una persona próxima a jubilarse exigiéndole una permanencia de 4 o 5 años, y resulta que tiene parte de derechos consolidados con derecho de reducción del 40% que al jubilarse debe cobrar dentro de los dos siguientes ejercicios sino pierde la reducción. Y le han puesto una permanencia de 5 años.

 

  • Movilizar a una persona que está prejubilada o en desempleo, con bajos ingresos o sin ellos, y le queda poco tiempo para acceder a la jubilación y exigirle una permanencia de 5 años, y resulta que como ahora tiene ingresos mínimos le interesaría cobrarlo para que la carga fiscal sea menor, pero al atraerlo con un % de bonificación y exigir la permanencia, puede no cobrarlo en el momento que fiscalmente es más idóneo y posponerlo a otro momento que finalmente le resultará de mayor tributación.

CONCLUSIONES:

No esperar a final de año para algo que necesitas en cualquier momento, y planificar el objetivo abstrayéndote de los reclamos. En cualquier momento del año ACTIVA TU PLAN.

Analizar la situación de jubilación por la necesidad de complemento de la posible pérdida de ingresos y no como una forma simple de obtener regalos y bonificaciones.

Elegir los instrumentos valorando las diferentes ventajas y teniendo en cuenta las posibles mejoras fiscales para agregar al rendimiento puramente financiero.

Asesorarte profesionalmente, y fijarte cuando existan beneficios especiales, si hay posibles repercusiones, que en ocasiones pueden existir, y no todos saben aflorar.