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Llega el buen tiempo y las salidas al aire libre se acrecientan, con más o menos actividades de ocio y deportivas. Pero, indudablemente, ¿quién se resiste a no combatir el calor haciendo alguna actividad en algún lugar fresquito?. O quizás simplemente surgen excursiones e iniciativas… y en ocasiones aparentemente carentes de cualquier riesgo, pero nunca se sabe en lo que puede derivar un bonito día.

Quizás no haga falta que seamos alpinistas o buceadores en busca de algún tiburón blanco, o ir en la captura de un buen ejemplar de pesca submarina, o de río, que no hace falta irse muy lejos.

Es frecuente que los seguros de vida o accidentes tengan en cuenta las actividades de mayor peligrosidad que podamos realizar para aceptarnos o no la contratación de un seguro, o hacerlo en condiciones más gravosas. Además que nosotros también somos más sensibles a protegernos en cuanto  a mayor riesgo pensemos que estamos expuestos.

Y sin embrago no hace falta un gran sobresfuerzo para que surja cualquier contratiempo:

  • Piscina: Somos unos expertos en hacer la “bomba” o un doble mortal con tirabuzón en el trampolín, pero un pequeño resbalón…. Y la que hemos liado, nos hemos dado un golpe con el borde de la piscina de la forma más tonta, después de haber hecho más de un millón de veces la misma pirueta (o eso al menos es lo que decimos).
  • Paseo relajante por el paseo marítimo al atardecer, con una brisa marina que inunda nuestro espíritu, y…. terrible caída con golpe seco en el suelo… ¡maldita baldosa!, quién supondría que estaba totalmente suelta.
  • Caminata por el monte, y de peñasco en peñasco y riachuelo por el medio, nos sentimos como Frank del de la Jungla, y de pronto terrible torcedura de tobillo…. ¡Pero si solo quería coger una ingenua lagartija!
  • Partidito de paddle o tenis, y claro… ¡¿Cómo vamos a perder el tiempo con estiramientos!?, si solo es un partidito entre amigos, pero al final queremos llegar a todas las bolas y ya se sabe… no es lo mismo que cuando teníamos 18 años
  • Merienda-cena con los amigos, … ¡voy a cortarles un jamoncito! Con corte fino…. Y claro el jamonero nos cedió un poco, o el cuchillo no estaba bien afilado, un pequeño corte aparente sin importancia, pero acabando en Urgencias…
  • Escaleras con prisas. Bajar o subir escaleras, sin competir simplemente confiados, revisando unos papeles, o con cierta prisa, un escalón mal medido, un peldaño en mal estado, examinando un whatsapp…. Y de bruces en el suelo no hace falta nada extraordinario.
  • Paseo en bicicleta, sin preparar ningún gran premio simplemente de paseo mañanero para hacer algo de ejercicio, y sobre todo disfrutar de la ciudad de una forma diferente. Un perro que se atraviesa, un viandante que no se fija… o un simple mirar a donde no debíamos y confiarnos…. Cayéndonos de forma impetuosa. ¡Quién lo iba a decir!

Pero bueno no se trata de meter el miedo en el cuerpo… y no vamos a dejar de hacer todos estos quehaceres ante el temor de un posible accidente, pero aunque llevemos casco, rodilleras, chalecos refractores y otras medidas de precaución y protección… nada impide que a veces ocurra lo inexplicable.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

Generalmente queda todo en un susto, pero a veces sin pensar en lo más grave, puede ocurrir:

Una baja laboral, que nos haga estar un período prolongado de inactividad.

  1. Unas secuelas físicas que nos mermen en nuestras capacidades de actuar en nuestra profesión habitual
  2. Que surjan unos gastos imprevistos, que nos desequilibren nuestra economía.

Las prestaciones de la Seguridad Social son diferentes según seamos asalariados, autónomos o funcionarios, y aunque en la empresa privada suelen existir coberturas complementarias, en general es insuficiente para hacer frente a las necesidades de protección, y compensar la pérdida de ingresos que se puede producir.

No tengamos miedo de hacer un día de “supermán”, eso sí con cabeza sin pasarnos, o de “tarzán”, revisando antes las lianas claro, y a ser posible con aficiones controladas, disfrutando y con la tranquilidad de sentirse bien protegidos.

Consultar con especialistas nos ayudará a tomar las decisiones correctas, valorando los riesgos, y enfocando los seguros más acordes a nuestras necesidades. No todos somos iguales aunque tengamos gustos y aficiones parecidas, pero  nuestras circunstancias son diferentes.

En Howden tenemos medios, experiencia y trabajamos con las principales aseguradoras, disponiendo de diferentes modalidades de seguro acordes a la situación de cada persona. En ocasiones recelamos consultar ante el temor de que nos suponga mucho dinero, ¡tantos seguros!. Te sorprenderá conocer cómo obtener una protección razonable no cuesta tanto dinero…. Pero consulta con especialistas.