Tengo 60 años: ¿Es tarde para hacerme un Plan de Pensiones?

//Tengo 60 años: ¿Es tarde para hacerme un Plan de Pensiones?

Si has cumplido los sesenta, sigues trabajando y con unos ingresos razonables… ¡Enhorabuena! Formas parte de un club distinguido: el que puede favorecerse fiscalmente de un rendimiento adicional al puramente financiero. ¿Cómo? A través de los planes de pensiones.

 “¡Pero si ya es demasiado tarde! Tengo 62 años y solo me quedan 3 para jubilarme ¿Para qué quiero ahora un plan de pensiones? ¡Si ya no me da tiempo a conseguir ningún capital importante! “

Es posible que esto sea lo que estés pensando, pero atento, porque en muchos casos el beneficio fiscal puede ser muy interesante. Por ejemplo, en casos de:

  1. Directivos o mandos intermedios con ingresos superiores a 40.000€.
  2. Autónomos con rendimientos superiores a 25.000€ que estén cotizando por la base mínima.
  3. Autónomos que cotizan por una base superior a la mínima pero inferior a sus ingresos.
  4. Profesionales independientes que no cotiza por el RETA sino por su Mutualidad, y con ingresos superiores a los 25.000€.

En todas estas situaciones se genera un efecto fiscal muy positivo, ya que la diferencia entre el tipo impositivo en este momento y el que tendrás cuando te jubiles puede ser del 4, 6, 8 o incluso superior al 10%. Lo que quiere decir que cualquier aportación a un Plan de Pensiones te hace obtener un rendimiento excepcional.

La rentabilidad de los planes de pensiones a muy corto plazo puede ser incierto. De hecho, en este momento es fácil ver rentabilidades negativas del -0,5% o -1% en el promedio a 6 o 12 meses.

¿Esto es un problema?

En absoluto. Veamos un ejemplo de alguien que hace una aportación anual de 3.000€ hasta los 65 años, y de la rentabilidad financiero-fiscal que obtiene a pesar de que la rentabilidad del plan sea negativa o pequeña:

En el cuadro se observa que, a pesar de rentabilidades negativas del -1% en un plan de pensiones, el beneficio fiscal hace obtener una rentabilidad total muy positiva (de ahí la nomenclatura “financiero-fiscal”).

El ejemplo se ha elaborado considerando unos ingresos superiores a 60.000€ brutos anuales, lo que implica un tipo marginal del 38% y unos ingresos al jubilarse de 36.000€ anuales (acordes a la Pensión máxima de la Seguridad Social), es decir que tendrá un tipo impositivo del 30%. Si la pensión que correspondiese fuese menor, el tipo marginal sería también inferior al 30% y el efecto fiscal generaría todavía un rendimiento muy superior.

Lo importante es tener en cuenta la situación del trabajador y la relación que existe entre los ingresos que tiene en activo y los que tendrá cuando se jubile. Y es que cuanto mayor sea la diferencia, mayor diferencia de tipos impositivos existirá, y con ello el rendimiento financiero-fiscal será más interesante.

Así que nunca es tarde para empezar un plan de pensiones y obtener un gran rendimiento!