seguro-laboral

 

Cuando un trabajador empieza la jornada lo suele hacer de manera rutinaria, es decir, sigue los mismos procesos cada día: va a trabajar con el mismo medio de transporte, llega a la oficina y enciende el ordenador, revisa el email, va a visitar a sus clientes… No hace nada que no haya realizado cientos de veces sin ningún tipo de problema.

De la misma manera, la empresa siempre tiene las medidas de protección adecuadas y los procedimientos de actuación revisados por si algún día un contratiempo rompe la rutina de cualquiera de sus trabajadores.

Las estadísticas dicen que estamos suficientemente protegidos y es que en relación a los millones de trabajadores, movimientos y situaciones de riesgo que suceden en cada instante, muy pocos son los que ocurren.

Pero aunque estemos protegidos, somos humanos y no máquinas, por lo que cometemos errores y no siempre tenemos la capacidad de controlar todo aquello que nos rodea.

Además, podemos sufrir accidentes, despistarnos, confundirnos, equivocarnos… Y al margen de la responsabilidad que pueda existir, todo lo que no queremos que ocurra puede llegar a suceder.

Y en caso de que pase…

  • ¿Estamos bien protegidos ante las consecuencias de estas situaciones?
  • ¿Sabemos si la Seguridad Social  generaría una pensión que cubriera nuestros ingresos?
  • ¿Nos hemos planteado si la empresa complementaría la posible pérdida de ingresos?

 

call-to-action-howden-previ

Las coberturas

Realmente no somos conscientes de que según la pérdida funcional que se derive del accidente y el grado de invalidez que pueda generarse, la Seguridad Social tiene una protección que puede ser limitada y, por su parte, la empresa no cubre todas las posibles situaciones.

Los convenios laborales marcan lo que estrictamente contempla el seguro de la empresa, y las cuantías económicas y las contingencias suelen ser limitadas.

Así que un seguro adecuado a nuestras necesidades y actividades muchas veces es menos costoso de lo que imaginamos y nos puede ayudar a estar tranquilos ante lo previsible y lo imprevisto.

No nos subiremos alegremente a la cuba de una hormigonera, ni atravesaremos un océano a nado para hacer un transporte urgente… pero haremos nuestras tareas cotidianas más tranquilos y, sobretodo, sabiendo que estamos protegidos.