Alcance

Este tipo de seguros proporciona cobertura al asegurado contra una amplia variedad de riesgos relativos al título y al propio activo inmobiliario. En este sentido, podemos hablar de pólizas de título y de pólizas de riesgo específico.

Una póliza de título puede cubrir impugnaciones al título de propiedad, incluyendo fraude hipotecario, conflictos de delimitación, incumplimiento de manifestaciones por el vendedor y la falta de título de propietarios anteriores, entre otros.

Una póliza de riesgo específico puede cubrir una amplia gama de riesgos identificados, por ejemplo, restricciones de uso, incumplimientos en materia urbanística, documentos de título defectuoso, falta de licencias o licencias defectuosas.

La póliza cubre pérdidas que incluyen, entre otras cosas, las sumas que deben pagarse a terceros para defender o resolver las reclamaciones, la disminución del valor de los bienes o acciones, los honorarios profesionales, los costes de demolición y restablecimiento y la pérdida de ingresos por alquileres.

Titular de la póliza

Puede ser desde el propietario hasta el comprador o las propias entidades financieras. El producto también está diseñado para proteger a cualquier entidad con un interés en los activos subyacentes, incluyendo a menudo a los sucesores en la titularidad.

Vigencia de la póliza

El período de vigencia de la póliza excede normalmente del período de titularidad, por lo que a menudo puede ser asignado a futuros compradores o sucesores de dicha titularidad. Las pólizas de riesgo especifico suelen otorgarse por plazos que exceden el período de riesgo identificado.

Prima 

Ésta se calcula en función del límite de cobertura bajo la póliza. La prima dependerá de factores como la ubicación de los activos y la naturaleza del riesgo. Las tasas de las primas suelen ser del 0,1% al 0,2% para las pólizas de título y del 0,025% al 0,3% para las pólizas que cubren riesgos identificados, si bien dependerá de la calificación y análisis de dicho riesgo identificado.