Este tipo de póliza cubre riesgos desconocidos y excluye aquellos identificados durante los procesos de revisión, así como aquellas exclusiones estándar propias del producto como, por ejemplo, precios de transferencia, responsabilidad fiscal subsidiaria y pension underfunding (algunas de dichas exclusiones estándar pueden ser objeto de cobertura sujeto al correspondiente ejercicio de due diligence y negociación con el asegurador).

Titular de la póliza

El comprador o el vendedor. Aunque, en muchas ocasiones, es la parte vendedora quien introduce el  seguro de W&I en la transacción, el comprador suele ser el asegurado (aproximadamente en un 91% de las operaciones). Una póliza de comprador (es decir, una póliza en la que el asegurado es el comprador) permite a este reclamar directamente contra el asegurador por un incumplimiento de las manifestaciones. De esta forma, no es necesario ejercitar la reclamación contra el vendedor. Para completar el círculo, el asegurador renunciará bajo la póliza a los derechos de subrogación contra el vendedor -salvo en caso de dolo/fraude por parte de este-.

Periodo de vigencia

Los períodos de vigencia suelen coincidir con los establecidos en el acuerdo de adquisición, si bien, en el caso de una póliza de comprador, se suelen ampliar las limitaciones temporales establecidas en dicho acuerdo de adquisición. El período de vigencia de cobertura es, generalmente, de 18 a 36 meses para las manifestaciones de negocio y de prescripción para las manifestaciones sobre título y capacidad, las fiscales y laborales y de seguridad social.

Prima

Este importe se calcula en función del límite de la póliza. La prima dependerá de factores como la jurisdicción del acuerdo de adquisición, la naturaleza, la ubicación de las operaciones de la compañía objeto de adquisición y los parámetros de la póliza. Las tasas de las primas se sitúan entre el  0,75 y el 1,3% para las transacciones inmobiliarias y del 1 al 2% para operaciones no inmobiliarias.