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Los problemas de salud los podemos dividir en dos: leves y graves. Por leves, entendemos aquellos que todos hemos tenido alguna vez: una gripe, un constipado o un proceso gástrico, por ejemplo. Sin embargo, los graves son aquellos que realmente esperamos no tener nunca, aquellos que cuando conocemos a alguien que los sufre nos invade un escalofrío.

Este tipo de contrariedades esperamos no tenerlas, no obstante, es útil pensar qué querríamos y/o necesitaríamos si estuviésemos en una situación de este tipo:

  1. Atención médica adecuada
  2. Rapidez en pruebas de diagnóstico
  3. Asistencia de calidad
  4. Elección del especialista
  5. Elección del centro asistencial

Al estar cotizando a la Seguridad Social obtenemos la atención médica que precisamos. Sin embargo, seguramente, no obtengamos la rapidez, calidad, elección de especialistas, es decir, el conjunto de características de las que nos gustaría que nuestra atención médica fuera acompañada.

Comprar rapidez, eficacia y especialización

Y aquí es donde aparece el seguro médico privado.

¿Rapidez en las pruebas de diagnóstico? Es posible que se puedan realizar en cuestión de horas y sino en pocos días.

¿Calidad asistencial? Si es necesaria una hospitalización con o sin intervención quirúrgica asociada, el régimen de las habitaciones permite hacer un uso individual y con acompañante, al margen de otras comodidades que hace una estancia al paciente más agradable.

Y, ¿la elección del especialista? Absoluta. Solo tenemos que mirar el cuadro médico de donde residimos o incluso de otras ciudades.

Solo hay un inconveniente y es el precio del seguro. Este puede depender de varios factores, según la amplitud de cobertura, copagos que tengamos que asumir o no, coberturas complementarias, etc.

 Pero este precio, la prima del seguro, tiene una clara ventaja: es lo máximo que tendremos que asumir por la atención médica que obtengamos.

Sin seguro y acudiendo a la medicina privada, el coste de los servicios médicos que precisemos pueden ser muy superiores y, sobre todo, y de forma principal, si estamos ante una enfermedad de las consideradas graves.