Responsabilidad Civil Profesional, RC Profesional

El seguro de Responsabilidad Civil muchas veces va incluido en la cuota que pagamos a nuestro Colegio Profesional. Por lo que es fácil pensar que dicho seguro nos va a solucionar cualquier posible percance o reclamación.

Pocas veces analizamos en qué consiste esa cobertura que tenemos. Simplemente sabemos que la poseemos y punto. Así, el seguro profesional puede tener ciertas limitaciones que desconocemos.

Lo primero que debemos revisar es si tiene una defensa jurídica amplia. Aparentemente, es algo básico pero debe ser prioritario. Seamos o no responsables de alguna reclamación que recibamos, lo cierto es que siempre necesitaremos una defensa.

A veces, es fácil saber quién ha sido el causante:

  • Si soy el único arquitecto de la construcción de un edificio que se viene abajo y se ve claramente que ha sido por un fallo en el diseño.
  • Si soy cirujano y cometo un error en una operación.

Pero no siempre todo es tan claro:

  • Soy un enfermero que ha puesto unas inyecciones a un paciente. Estas le provocan una reacción, ¿Es error del médico que indicó el tratamiento equivocado? ¿Error mío al poner la inyección? ¿Del laboratorio? ¿De la empresa farmacéutica?

No es difícil caer inmersos en la reclamación. Y esa cobertura genérica de la que hablábamos al inicio puede que no alcance nuestras expectativas.

¿Qué aspectos debemos complementar o revisar?

Según nuestra profesión pueden variar pero en lo fundamental debemos vigilar coberturas tales como:

  1. Daños patrimoniales primarios. Son los perjuicios que sufran clientes o terceros en su patrimonio, distintos de un daño personal, material o consecuencia de ellos, que se materializan con motivo de errores o faltas profesionales.

  2. Daños a expedientes y documentos que un cliente nos ha confiado.

  3. Contaminación accidental. Cuando provocamos una contaminación en agua, tierra o aire. Y según cual sea el trabajo que tengamos encomendado, si esto pudiese ocurrir, los daños muchas veces pueden llegar a ser totalmente imprevisibles.

  4. Reclamaciones que tengan su origen en infracciones de la LOPD. Por incidir en la protección de datos sobre los que hemos generado una actuación.

  5. Inhabilitación profesional. Que la reclamación termine perjudicándonos a nosotros con no poder ejercer nuestra actividad profesional de manera temporal. Que el seguro nos indemnice en un horizonte amplio y en una cuantía suficiente puede ser imprescindible.

  6. Devolución de honorarios. Que fruto de la reclamación tengamos que devolver los honorarios percibidos previamente.

Y por otro lado, debemos revisar que nuestro Seguro de Responsabilidad Civil Profesional tenga en cuenta:

  • Retroactividad de las actuaciones. Que estemos cubiertos no solo por lo que suceda o realicemos en el futuro, sino también por nuestras actuaciones anteriores, a ser posible de forma ilimitada, y que puedan surgir reclamaciones en el futuro porque los daños, aún no se hayan puesto de manifiesto pero lleguen a producirse.

  • Límites asegurados. En pólizas globales no es difícil que la suma asegurada pueda estar limitada y no ser suficiente.

  • Franquicias. Es la forma de abaratar el seguro y se debe revisar si la cuantía, por ser muy alta, es apropiada a lo que hemos de soportar con nuestro patrimonio, porque estaremos abaratando el seguro pero con un coste alto en caso de llegar a producirse algún daño a tercero.

  • Ámbito geográfico de nuestra actuación. Si nuestra actividad es exclusivamente en España, no nos preocupará tanto pero si en función de nuestra profesión y actividad pueden surgir actuaciones en el extranjero es fundamental revisar si estamos cubiertos en Europa, todo el mundo y posibles exclusiones en Estados Unidos y Canadá.

Muchas veces solo pensamos en el precio pero es importante, además, saber qué tenemos y qué dejamos de tener.