seguros deportivos

Los seguros deportivos son obligatorios en algunos casos y, en otros, recomendables y necesarios

Cuando se realiza una actividad deportiva, ya sea de manera amateur o profesional, pueden producirse daños personales o materiales. Y pese a que solemos ser conscientes, no siempre tenemos prevista la manera de compensar estos daños.

Además, no todos los deportes son iguales ni por el peligro, ni por el número de participantes, ni por las instalaciones donde se llevan a cabo. Por lo que valorar cada riesgo de manera específica es imprescindible para protegerse con el seguro adecuado.

Sin embargo, la gran mayoría de deportes comparten tres grandes bloques que deben protegerse: la responsabilidad civil por los posibles daños a terceros, la salud y los daños materiales de las instalaciones donde se llevan a cabo.

Los seguros deportivos más comunes

Responsabilidad Civil

Si se produce un daño a un tercero surgirá la necesidad de repararlo y de tener una defensa jurídica. Y no tan solo por los daños que el club o la organización puedan haber producido de manera directa, sino también por aquello por lo que sean subsidiariamente responsables.

Daños materiales

Una cosa es el mantenimiento que precisen las instalaciones y otra, que un incendio, explosión, fenómenos meteorológicos u otras circunstancias imprevistas produzcan daños que tengan que repararse con celeridad y sin perjuicio económico.

Salud

Cuando se practica un deporte, el facilitar a las personas interesadas una protección suficiente que tenga en cuenta posibles riesgos ayuda a facilitar la incorporación de nuevas personas y provoca que los deportistas puedan ejercer su actividad con una cierta tranquilidad.

   

¿Y tú, quieres protegerte?

Todas estas coberturas de los seguros deportivos, son las que seguramente tendrá nuestro club, federación o asociación con la que tengamos relación. Ahora, podemos querer ampliar estas coberturas según las necesidades que tengamos y nuestra realidad.

En caso de que optáramos por esta vía podríamos querer tener:

  • Una mejor asistencia sanitaria
  • La Incapacidad Parcial: Un problema físico o una lesión nos puede impedir seguir con la actividad que realizamos. Si somos deportistas amateurs esto no será un problema pero si somos profesionales nos veremos perjudicados económicamente. Por lo que tener un seguro que nos indemnice con algún capital según las secuelas que puedan surgir será de gran valor para el deportista.
  • Incapacidad profesional o absoluta. Si el problema no simplemente afecta a nuestra condición como deportista, sino que nos incapacita para otras actividades laborales, el perjuicio será superior y tenerlo previsto será absolutamente necesario.
  • Responsabilidad Civil. Podemos confiar en que nuestro club o federación ya tenga esta cobertura y nos incluya. Sin embargo, en ocasiones, podemos realizar ciertos entrenamientos o actividades por nuestra cuenta que provoquen imprevistos que causen un daño a un tercero. Por lo que tener prevista una cobertura específica para nosotros es algo que también se puede valorar.

Como se puede observar, en el ámbito del deporte surgen muchas necesidades de protección en diferentes ámbitos y cuando éstas se quieren formalizar en un seguro, no siempre se encuentra la respuesta adecuada: En ocasiones se excluye al profesional y cuando el riesgo inherente a la actividad es mayor a lo que se considera “normal”, surgen limitaciones.

Por lo que analizar los riesgos con especialistas, nos favorecerá para contratar aquello que realmente necesitamos, seguros deportivos personalizados.