Aunque generalmente pensamos que ningún contratiempo importante va a sucedernos, por obligación en unos casos, o por precaución en otras situaciones, contratamos los seguros que consideramos necesarios: casa, negocio, coche, accidentes… pero ¿Cómo los hacemos? ¿Nos fijamos realmente en lo que contratamos? ¿Valoramos los capitales del seguro adecuadamente? ¿Le damos importancia a esto o simplemente al precio del seguro?

Por desgracia los imprevistos ocurren:

¿Sabes cuantos incendios en viviendas se producen en un año en España? Aunque la cifra varíe algo de año en año, aproximadamente unos 23.000 incendios. Es decir,  un promedio de 425 por provincia y año y unos 35 incendios por provincia y mes. El problema es que aunque el incendio se origine en una vivienda suele afectar a otras colindantes con lo que el número de afectados puede ser superior.

¿Sabes cuantos robos en viviendas se producen en España? Las estadísticas nos dan como referencia 2.000 diarios, que harían un total anual de 730.000. Estos números trasladados a provincias son más de 13.000 al año y más de 1.100 al mes por cada una.

¿Sabes cuantas riadas derivadas de fenómenos climatológicos adversos y extremos se producen al año? Aquí bajan sensiblemente las cifras y quizás no superemos las 15 o 20 en un año, y algunos años incluso menos, pero cuando ocurre la zona afectada es amplia y lo aleatorio e imprevisible puede hacer que nos afecte por muy improbable que lo consideremos.

Estos datos pueden ayudarnos a comprender que fortuitamente el riesgo puede afectarnos y que, por lo tanto, es posible que tengamos que hacer uso del seguro. Y si esto ocurriese, tal como hayamos formalizado el seguro y establecido los capitales asegurados vamos a tener una relación directa con la indemnización del seguro.

Pongamos, por ejemplo, los daños materiales sufridos en un pueblo que por consecuencia de una riada el agua haya penetrado en el interior de viviendas y comercios dejando innumerables perjuicios. Consideremos que un bar y una tienda de ropa han de dar por perdido todo lo que tienen dentro. ¿Quién indemnizará? ¿Cómo se indemnizará?

¿Quién indemnizará?

Muy sencillo: el Consorcio de Compensación de seguros por considerarse la riada un riesgo extraordinario por la magnitud de los hechos. Pero solo indemnizará a quienes tengan seguro, porque quien no lo tenga solo obtendrá alguna compensación en caso de que los organismos oficiales consideren los hechos para catalogar a la zona como catastrófica y otorguen ayudas. Pero no se debe confiar solo en esto, porque habitualmente estas ayudas normalmente resuelven poco ante la amplitud de los daños ocasionados.

¿Cómo se indemnizará a quienes sí tengan seguro?

Si el seguro se ha establecido correctamente y las sumas aseguradas se corresponden fielmente con el valor total de adquisición de los bienes, el perjuicio será nulo, porque se pagará el 100% de los daños producidos hasta el capital asegurado, y si está correctamente determinado el perjuicio económico no existirá.

Pero si por abaratar la prima del seguro no se ha determinado correctamente, los daños pueden ser muy superiores al capital contratado y el seguro no indemnizará más allá, lógicamente, de lo que se haya garantizado. Y si el siniestro no es total, es decir, que no llega a afectar a todo su conjunto, entonces, además se aplicará la regla proporcional, y en la misma proporción que represente la prima pagada de la que correspondería haciendo bien el seguro, se pagará la indemnización. Por lo que el quebranto, de esta forma, pude llegar a ser muy grande.

El Capital asegurado debe corresponderse con unas normas de valoración y jugar a reducir su cuantía para pagar una prima de seguro más pequeña no ayuda a que si en algún momento se precisa el seguro no obtengamos la compensación que precisemos.

Sumar capital no es necesario porque pagaremos más de lo razonable y tampoco nos van a indemnizar de más, pero restar o aplicar porcentajes que reduzcan el capital que corresponde asegurar solo trae a la larga disgustos de difícil solución.

En el seguro no solo hay que planificar tener un seguro, sino que conviene asesorarse adecuadamente: de los riesgos, de las coberturas a protegerse y de cómo determinar correctamente los capitales, porque sin duda en caso de necesidad será muy importante.